
La caza de iguanas: salvajismo, tradición y negocio
El problema con las iguanas, especie en vía de extinción, no solo es el acecho al que son sometidas sino también la crueldad que deben experimentar. Para acceder a sus huevos, alimento apetecido, los cazadores le practican rudimentariamente lo más parecido a una cesárea.
“Les ponemos el pie en la cabeza, les hacemos la raja y después les metemos el dedo, les sacamos las tiras de huevos, y como a veces se les salen las tripas uno se las mete con el mismo dedo y las cose y las lleva a la parte donde fueron encargadas para vender con comida”.
La costura de la que habla el cazador se hace con aguja, hilo o nylon. Para detener la sangre las rellenan con aserrín o heces de asnos. Las iguanas que corren mejor suerte las suturan de esta manera, luego con lo poco que les queda de vida las meten en un bolso grande y las trasladan hasta su último destino: la cocina de un hogar o de un restaurante no formal. A otras las dejan abiertas y mueren desangradas.
“De una iguana salen 50 o 70 huevos, porque de una tira salen 12 huevos…y hay cuatro o seis tiras”.
La caza de iguana se hace por dos razones: por tradición o negocio
“Aquí en el corregimiento Arroyo Grande lo hacemos por cultura, por tradición. Nuestros papás, nuestros abuelos, también han cazado, lo hacemos para comer, nosotros no vendemos eso”, insistió un joven de 16 años.
Su vecina, agregó: “La gente hace su guiso de iguana con yuca en las viviendas, los pelaos se reúnen y uno se come su guiso de iguana acompañada de cervecita, es espectacular, ellos salen y traen sus resmas de huevos”.
“Cuando uno dice ‘mami voy a ‘montear’, ya ella sabe qué hacer, solo poner el arroz; compra el arroz porque sabe que vamos a regresar con iguana…no necesita comprar pollo, ni carne, ni ná’, solo condimentos”, indicó otro muchacho, también habitante del corregimiento Arroyo Grande, jurisdicción de Cartagena.
[imagewp:313231] Foto RCN Radio // Niños jugando con la cola de una iguana recién sacrificadaHay quienes justifican la caza de iguanas con la falta de empleo:
“Este era el comercio más grande de la zona norte. Bayunca tenía 100 o 200 cazadores de iguana, como no había trabajo ellos decían que la vida más fácil era vender iguanas…así hacían el comercio. Sacaban 50, 60, 70 huevos y cada huevo lo vendían a mil pesos. Por eso ellos veían que el negocio era fácil”, relató un habitante del corregimiento de Bayunca. Su hermano por muchos años se dedicó al ‘negocio’.
Sobre lo fácil que puede ser comercializar esta especie y sus huevos, uno de ellos, relató: “Uno sale con la iguana en la mano, apenas lo ven a uno con la iguana en la mano, preguntan: ‘¿La están vendiendo? Sin uno decir: ‘iguana, iguana’. ¿Está vendiendo iguana? Sí, a tanto, ¡coge! Mínimo uno pide como 5 mil pesos por iguana. En el mercado es más cara…en el mercado se venden a 10 mil pesos”.
Un habitante del corregimiento Arroyo de Piedra, quien en su casa, prepara y vende platos de iguana, dijo que cada plato vale 12 mil pesos “y si lo prefieren con zumo de coco vale 15 mil”.
Al final del día las ganancias alientan para no abandonar el negocio: “Por día…en Cartagena…me gano como 200 mil pesos, con huevos e iguanas. Yo pongo (vendo) como unas 10 iguanas hembras con huevos”.
Roberto Enrique Ruíz, director de la Guardia Ambiental Voluntaria de Colombia, explicó que la iguana es un reptil de sangre fría que habita en bosques tropicales de América Latina, puede llegar a medir entre 1.5 y dos metros de largo. Vive entre 10 y 15 años en estado libre en la naturaleza.
Su apareamiento se da entre los meses de septiembre y diciembre y ponen alrededor de unos 20 a 70 huevos a finales de febrero, tienen una tendencia terrestre o marina. Son muy perseguidas en algunas regiones del país en los meses de enero y abril para sustraer sus huevos y su carne.
La caza de la iguana ha causado maltrato en los ecosistemas puesto que es una especie importante en la naturaleza ya que permite un equilibrio biológico. Está en peligro de extinción, es una especie dada para la caza y comercialización.
Rafael Zúñiga, director de Ecopopa, fundación que trabaja por el Medio Ambiente, señaló que la cacería de esta especie se refleja en su actual tamaño: “Anteriormente las iguanas, el macho, alcanzaba una talla de dos metros, hoy no alcanza los 40 o 50 cm lo que quiere decir que la especie va en vía de extinción”.
Al indagar en el Establecimiento Público Ambiental de Cartagena, sobre los controles realizados para la preservación de la iguana, el subdirector, Leonel Guardo, afirmó que “estos controles se hacen en época de verano, como en Semana Santa, porque es cuando más se presentan traficantes de estas especies. Más de 50 iguanas volvieron a su hábitat”.
El año pasado la Policía de Bolívar, incautó 80 mil 991 huevos de iguanas y 24 iguanas vivas. Este año se han incautado 200 huevos de iguanas.
[imagewp:313230] Foto RCN Radio // Preparación de iguana en un restaurante no formalAnimalistas piden que extracción de huevos de iguanas sea tratada como maltrato animal
[imagewp:313267] Foto referencial IngimagePor Fernando Posada
El consumo humano de la carne y los huevos de las iguanas aumenta en varias regiones del país en esta época de verano que comienza, particularmente en la zona de la Costa Atlántica. Sin embargo, medios locales y grupos animalistas han abierto el debate sobre si la manera en que las iguanas son cazadas y atacadas debe caber dentro del delito del maltrato animal.
En los departamentos de La Guajira, Cesar y Bolívar es frecuente el consumo de la carne de las iguanas como parte de las dietas de muchos habitantes. Este consumo ha sido catalogado por el Ministerio de Ambiente como una práctica tradicional, fundamental para la estabilidad alimentaria de la región.
Sin embargo, el consumo de huevos de las iguanas ha encendido alertas, dado que en muchas ocasiones se organizan varias personas para atacarlas y abrirlas con armas blancas para extraer sus huevos, los cuales son comercializados en carreteras.
Esta práctica ha sido controvertida, dado que las iguanas son sometidas a un sufrimiento inmenso y luego dejadas a su suerte con estas heridas.
Un editorial del pasado primero de febrero en el diario El Universal de Cartagena alerta el crecimiento de esta práctica durante la temporada de verano, en donde las iguanas más se reproducen.
"Este tipo de extracción no solo tiene como consecuencia la capacidad futura del animal para reproducirse, sino que también en muchos casos termina con la muerte del animal", le explicó a RCN Radio Catalina Reyes, de la plataforma Animales Libres de Tortura (ALTO) sobre esta práctica tan cuestionada.
Reyes aseguró que cerca de 300 mil iguanas son consumidas cada año en esos departamentos del país.
"La práctica de quitarle los huevos a las iguanas es totalmente condenable y por supuesto que debe entrar en la legislación colombiana (contra el maltrato animal)", agregó Catalina Reyes.
RCN Radio consultó al Ministerio de Ambiente, en donde fue aclarado que a pesar de que las iguanas no son consideradas especies en vía de extinción, sí son protegidas de actividades como la caza.
Claudia Rodríguez, delegada del Ministerio de Ambiente para asuntos de especies, aseguró que el consumo tradicional de la carne de iguanas hace parte fundamental de la dieta de la región caribe del país. Sin embargo precisó que la entidad estudia medidas futuras para evitar la extracción de huevos de iguanas.
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