
Theresa May
Foto: Foto AFP
Recién instalado en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump recibe hoy a la primera ministra británica, Theresa May, para discutir los lazos comerciales post-Brexit y dar un impulso diferente a la "relación especial" entre Estados Unidos y el Reino Unido.
Al convertirse en el primer gobernante extranjero en ser recibido en el Despacho Oval por el presidente republicano, May consigue un golpe diplomático.
Pero ella también sabe que sus gestos y acciones serán escrutados con lupa por los aliados de Estados Unidos, que se interrogan sobre la actitud a adoptar ante el nuevo presidente, que ha desembarcado en el poder con el eslogan: "Estados Unidos primero".
Tal y como ha demostrado la entrada en materia, tensa y caótica, del gobierno de Trump con el vecino mexicano sobre el proyecto de construcción de un muro en la frontera, la diplomacia estadounidense entra en una era claramente imprevisible.
Los dos gobernantes ofrecerán una rueda de prensa conjunta a las 13: 00 locales, que será la primera de Trump como presidente de la primera potencia mundial.
"¿No se han dado cuenta de que a veces los opuestos se atraen?", confió, en una fórmula sorprendente Theresa May, hija de un pastor y habitualmente reservada, aludiendo a su encuentro con el exuberante e imprevisible hombre de negocios de 70 años.
Su decisión de viajar a Washington, una semana después del juramento del magnate inmobiliario, suscitó una controversia en Reino Unido, donde las declaraciones de Trump sobre los musulmanes, las mujeres o el uso de la tortura no fueron bien recibidas.
Aunque la primera ministra espera mantener conversaciones "preliminares" para un acuerdo comercial, la Unión Europea avisó que Londres no puede empezar discusiones formales hasta que abandone totalmente el bloque.
Además, los expertos advierten que se tardarían años en completar cualquier acuerdo.
De todos modos, la primera ministra, que prometió iniciar los dos años de negociaciones de ruptura en marzo, ya ha abordado la cuestión de los acuerdos comerciales con India, Australia y Nueva Zelanda, y, tras Estados Unidos, viajará a Turquía.
En el caso particular de Estados Unidos, las principales incógnitas es si Washington estará dispuesto a rebajar los aranceles a los automóviles británicos y aceptar diferentes estándares agrícolas.
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